ALMA DE POETA
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Las 8 mentiras de mama

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:46 pm

Esta historia comienza cuando era niño… nací pobre. A menudo no teníamos suficiente qué comer. Cuando teníamos algún alimento, Mamá solía darme su porción de arroz. Mientras pasaba su arroz a mi tazón, solía decir: “Cómete este arroz, hijo, yo no tengo hambre”. Aquella fue la primera mentira de Mamá.

Al crecer, Mamá renunció a su tiempo libre para pescar en un río cercano a nuestra casa; ella esperaba que de los peces que pescase, me podría dar proveer de un alimento más nutritivo para mi crecimiento. Una vez, cuando sólo había pescado dos peces, hizo sopa de pescado. Mientras tomaba la sopa, Mamá se sentó a mi lado y comió lo que quedaba en el hueso del pez que me había comido; mi corazón se estremeció al verla. Una vez que le pasé el otro pescado, lo rehusó y dijo: “Cómete el pescado, hijo, a mí en realidad no me gusta el pescado”. Esa fue la segunda mentira de Mamá.

Cuando, para poder pagar mi educación, Mamá fue a una fábrica de fósforos para traer a casa algunas cajetillas usadas, las que llenaba con cerillas nuevas. Esto la ayudaba a ganar algún dinero para cubrir nuestras necesidades. Una noche invernal me desperté y hallé a Mamá llenando las cajetillas a la luz de una vela. Así que le dije: “Mamá, vete a dormir; es tarde, puedes seguir trabajando mañana en la mañana”. Mamá sonrió y dijo: “Vete a dormir, hijo, no estoy cansada”. Esa fue la tercera mentira de Mamá.

Cuando tuve que hacer mi examen final, Mamá me acompañó. Después del amanecer, ella me esperó por horas en el calor del día. Cuando sonó la campana, corrí a encontrarme con ella… Mamá me abrazó y me dio un vaso de té que había preparado un termo. El té no era tan fuerte como el amor de Mamá. Viéndola cubierta de sudor, de una vez le pasé mi vaso y le pedí que tomase también. Mamá dijo: “Toma tú, hijo, que yo no tengo sed.” Esa fue la cuarta mentira de Mamá.

Tras la muerte de Papá, Mamá tuvo que desempeñar el papel de ambos. Mantuvo su empleo anterior; tenía que satisfacer sola nuestras necesidades. Nuestra vida familiar se tornó más complicada, pasábamos hambre. Viendo empeorar nuestra condición familiar, mi bondadoso tío, quien vivía cerca a nuestra casa, vino a ayudarnos a resolver nuestros problemas grandes y pequeños. Nuestros otros vecinos vieron que estábamos en pobreza por lo que aconsejaban a Mamá que se volviera a casar. Pero ella rehusó casarse de nuevo diciendo: “No necesito amor”. Esa fue la quinta mentira de Mamá.

Al terminar mis estudios y obtener un empleo, llegó el tiempo para que mi anciana madre se jubilase pero ella siguió yendo al mercado cada mañana para vender algunos vegetales. Yo le seguía enviando dinero pero ella era persistente y aún me enviaba de vuelta el dinero diciendo: “Tengo suficiente”. Esa fue la sexta mentira de Mamá.

Seguí mis estudios de maestría a tiempo parcial. Financiado por la corporación estadounidenses para la cual trabajaba, tuve éxito en mis estudios. Con un gran aumento en mi salario, decidí traer a Mamá a disfrutar la vida en los Estados Unidos pero ella no quiso molestar a su hijo. Me dijo: “No estoy acostumbrada a vivir por lo alto”. Esa fue la séptima mentira de Mamá.

En su vejez, Mamá fue atacada por el cáncer y tuvo que ser hospitalizada. Como ahora vivía al otro lado del océano, fui a casa a ver a Mamá, quien se hallaba encamada tras una operación. Mamá intentó sonreír pero yo estaba quebrantado por verla tan delgada y frágil. Pero Mamá dijo: “No llores, hijo, no me duele”. Esa fue la octava mentira de Mamá… y diciéndola, falleció.
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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:47 pm

Gritos en el Viento




Temprano, una mañana de septiembre, estaba en mi camino a la universidad. Como siempre tomé el nuevo metro que fue construido en el centro de la calle “Abbassia”.

Era común competir entre los pasajeros para lograr entrar en el vagón del metro y estando adentro encontrar rápidamente el mejor lugar. Así que no difiere en nada a los relatos de mi madre, acerca del metro-subterráneo y de su sufrimiento cada vez que lo abordaba. Afortunadamente ese día estaba completamente vacío, pues era el primer día de la escuela y los estudiantes todavía estaban disfrutando otra semana de reposo y relajación. Lo que me sorprendió fue que había un asiento vacío. Entonces me senté viendo alegremente todo lo que había alrededor.

Me sentía afortunada, pues mi asiento estaba junto a la ventana; así que relajé la cabeza en el cojín, esperando la llegada a la estación.

Mientras estaba sentada, miraba desde la ventana y disfrutaba de la vista de los coches y autobuses llenos de personas, pensaba que se veían como “el estomago de una lombriz”. De repente se paró el metro. Creí que sólo se habían apagado las luces, y que pronto comenzaría a moverse de nuevo.

Sin embargo, el tiempo avanzó y el vagón no se movió ni un ápice. Luego vino el conductor y anunció que el metro había fallado, y que necesitaría veinte minutos para que actuase de nuevo. Dijo que quien quisiera salirse para coger un autobús, que lo hiciese, y quien quisiera sentarse y esperar, que esperase.

Dado que no sabía otra forma de llegar a la Escuela y que sólo faltaban cinco minutos para la primera clase, preferí permanecer en el metro hasta que todo se arreglase. Además, el metro estaba completamente vacío de personas, pues todos habían corrido para intentar coger otro medio de transporte y así llegar a tiempo a su trabajo.

Decidí escuchar música hasta que se moviese el metro. Apenas acercaba los audiófonos a mis oídos cuando escuché un llanto llevado por el viento, desde la parte derecha de la ventana.... No pude entender de dónde venía el llanto... miré a la derecha y a la izquierda, pero no había nada. El metro estaba casi vacío, sólo había dos hombres, completamente dormidos, y una mujer que tejía su ropa a la luz de la mañana.

Pensé que el sonido había sido inspirado por mi propia imaginación. Levanté los audiófonos y ya casi tocaban mis orejas, cuando volví a escuchar el llanto. Esta vez estaba acompañado de una voz semi-humana que hablaba muy despacio y con profunda tristeza, tan conmovedora que provocaba las lágrimas del que la oyese.

Habló la voz, y aunque no sabía de dónde venía, escuché muy atentamente y afiné todos mis sentidos para interpretar sus palabras.

La voz lloró fuertemente, acompañada por el sonido del viento, y decía:

“Ay mi historia, que nunca me aburro de contarla a los oídos de la vida…

Ay mis heridas, que no encuentro cura para ellas, a pesar de que ha pasado el tiempo y sus causas se han ido por fin debajo de la tierra

Ay la amada de mi alma… ¿dónde estás en este tiempo triste? Es muy duro sin ti.”

La voz se quedó en silencio por un momento, que me pasó como horas. Me imaginé que el mundo se había detenido a mí alrededor, y que no había nada, sólo la voz hablando y mis oídos escuchando con gran interés.

Momentitos más tarde escuché el canto de un ave... un canto triste, tenía el eco de un pájaro muy viejo.


La voz habló de nuevo:

"¿Has llegado, mi amigo?
¡Cuánto feliz me pongo cuando te veo!
Pues eres el único recuerdo que me queda de ella… del amor de mi alma"

La voz se quedó en silencio y aumentaron los cantos de los pájaros. Luego volvió a decir:

"Bueno, mi amigo... Pensé que te habías hartado de la historia, pero si quieres, te la cuento de nuevo... ...
déjame recuperar mis recuerdos”

Pasaron unos momentos hasta que la voz profunda empezó a contar al ave:

"Yo nací aquí, en este pedazo de tierra, y aquí también la conocí.

Nació en este pavimento, en el otro lado, en el lugar de esta terrible cosa llamada Metro.
La vi, y me fascinó el verde de sus hojas, su bien hecho tallo marrón y la prosperidad de las flores a su alrededor.
Creció delante de mí, y cada día su prosperidad me fascinaba más y más...
Vivía por ella y deseaba darle mi vida…
Busqué mensajeros... supliqué a las aves que le informasen sobre mi amor. Y tú, mi amigo, me ayudaste en mi juventud, y te dirigiste a contarle de mi amor y de mi ansia...
No envió su respuesta. Esperé mucho tiempo, se rompió mi corazón del ansia. Me rodeó la desesperación… y llegué a pensar que no me amaba y nunca me amaría.

Hasta que me sorprendió un día, una flor de las que le cuidaban a ella, dijo que me quería… tanto como yo a ella. Me lo envió por la brisa y por su perfume delicado. Me sentí alentado por el corazón.
Y comenzaron mis días a disfrutar de mi amor, con ésta que me hizo probar la dulzura de la vida.
Le enviaba los granos de polen con las mariposas y con el viento, ella los recibía y los guardaba como verdaderos tesoros. Luego creó con ellos hermosas flores durante la primavera y más tarde deliciosas frutas que ganaron la admiración de la gente que pasaba por ahí

Fuimos felices durante muchos años, disfrutábamos del amor, y vivíamos entre el canto de los pájaros, los perfumes de las flores, y los preciosos colores de las mariposas.

Sufríamos mucho... bebíamos copas de amargura diariamente... y el amor de mi alma se enfermaba de vez en cuando, pues absorbía gran cantidad de gases y hum; lo que deshizo su pecho y quemó su corazón.
Era un ángel suave que prefería a los otros antes que a sí misma. Bebía gran cantidad de los venenos y las toxinas que llenan el aire, sólo para proteger a los humanos.

Compartí el trabajo con ella pero su enfermedad me partió el corazón. Ella nació débil, con la raíz frágil y en cualquier momento podía marchitarse.

A pesar de todo eso, éramos felices en nuestra vida juntos, hasta que vino el fatídico día... ... ... "

Se detuvo un poco la voz, y sentí que mi corazón se detuvo con ella...

No era fácil creer lo que oía, y era imposible salir del lugar sin escuchar el resto de la historia. Gracias a Dios que el metro estaba descompuesto.

Aumentó la voz que lloraba con el triste canto de lo pájaros, y luego empezó a hablar de nuevo:

"Fue el peor día de mi vida...
Los vi venir desde lejos, con las hachas y las pequeñas máquinas en sus manos…

No había comprendido al principio lo que iban a hacer...
Los vi cuando se acercaron a los primeros amigos...
Y....
Empezaron a golpearlos fuertísimo con sus hachas…
¡Mi corazón casi detuvo su palpitar del horror!
¡No podía imaginarlo!
¡La iban a matar!
¡Se la llevarían, aunque haya sufrido mucho por ellos!
¡No!… ¡No!… ¡No lo harían!…
Mantuve la esperanza, y la apoyé... le aseguré que no la podrían tocar… pues les había ofrecido mucho…

Lloró mi amor…

Sus lágrimas eran como unos cuchillos que me mataban…
Deseé darle mi vida…
Pero....
¿Desde cuándo la vida da lo que espera el corazón?
Los vi acercándose...
Le tocaba el turno a ella…
¡Grité!
Atestigüé al viento....
Supliqué a los pájaros....
Pedí la ayuda de las mariposas…
Pero eran más débiles que la voluntad de los humanos, que tienen los corazones petrificados, que la piedra es más suave y más misericordiosa que ellos.
La golpearon fuertemente con las hachas....
¡NO!
¡¡MI BEBÉ!!
¡¡El amor de mi vida!!
La mataron…
Se la llevaron…
Y con el viento, me envió un “te quiero” con el último respiro....
Se la llevaron… ¿A dónde, mi bebé?
No sabía....
¿Y dónde está ahora?
Mi vida es durísima sin ella....
Ya no quiero vivir… que ya me corten y que me lleven con ella”

La voz paró de hablar... se calmó el llanto... y aumentó el canto triste de los pájaros.

Volteé mi cabeza rápidamente hacia donde venía la voz de los pájaros

Y ¡Dios mío! Vi un gran árbol, tenía muchas ramas que se extendían hacia todos lados. No tenía ni una hoja verde. Se escuchaba el sonido de una ruptura fuerte en la parte inferior... con el grito de un gorrión, que parecía que me iba a dejar sorda...

Luego, se callaron todas las voces, excepto la voz de unos pies que venían desde lejos...

Los vi...
Llevando sus hachas...
Empezaron a pegar fuerte...
Se lo llevaron....
"¿A dónde? No sabía "

¡Y de repente!
Se encendió una luz del metro. Cerré los ojos fuertemente, como si hubiera estado dormida.

El metro lanzó sus silbidos y se rellenó con personas en pocos minutos...

Finalmente se marchó... pero mi mente nunca pudo olvidar lo que ocurrió aquel día

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:48 pm


Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos mas perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito.

Cuando estuvieron todos hablo el Odio y dijo: “los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre si quien seria tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos.

Quiero que maten al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más que uno le tenía ganas.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocare tal discordia y rabia que no lo soportara". Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron tan decepcionados. Lo siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder y dijo: En vista de que El Mal Carácter fracaso, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará. Y empezó la ambición el ataque hacia su víctima quien, efectivamente cayo herida pero después de luchar por salir adelante renuncio a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envío a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas.Pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envío a la Frialdad, al egoísmo, a la Cantaleta, La Indiferencia, la Pobreza, La Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos. De pronto de un rincón del salón se levanto un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su
rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte: "Yo matare el Amor", dijo con seguridad.

Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo, ve y hazlo".

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar por fin EL AMOR HABIA MUERTO.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó.

Espera " dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿¿Quien eres??

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:

SOY LA RUTINA.
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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:48 pm


La Reforma



Manel miró de soslayo a su hermano y pulsó la desgastada y casi ilegible “B”. El ascensor, estrecho y claustrofóbico, iluminado por una mortecina luz, olía a tabaco rancio, lo que hizo que Lluís, enfundado en un impecable traje azul de lino, arrugara su recta y pequeña nariz. Manel había deseado rompérsela muchas veces; pero no era un hombre violento, su última pelea había tenido lugar en la escuela de trabajo, cuando era un adolescente y estudiaba química, y de eso hacía ya más de veinte años.
El ascensor se detuvo en el tercero y una joven, con cara de caballo y andares frenéticos, entró acompañada de un nauseabundo perfume que se mezcló con los aromas rancios del exiguo artefacto. Lluís miró con desprecio a la joven por encima de su pulcro hombro sin que ella se diera cuenta; la chica estaba concentrada en el envío de un sms con su móvil de última generación. Manel bajó la mirada y se miró las zapatillas sucias que llevaba, preguntándose que iba a hacer con la masía, sólo la había visto una vez, cuando era un niño; no tenía muy claro como era, hacía mucho tiempo de eso, por aquél entonces incluso su hermano le caía bien y le tenía una gran estima.
Llegados a la planta “B”, las compuertas se abrieron, permitiendo que sus ocupantes abandonaran la incómoda estrechez del ascensor. Los dos hermanos salieron del edificio, en el que el notario tenía su despacho, y comprobaron que en la calle hacía un calor terrible, el aire venía en ráfagas secas, como salidas de un horno. Ambos ni siquiera se miraron a la cara para despedirse; un lacónico y vacío “adiós” salió de la boca de Manel sin que su hermano respondiera. Tomaron direcciones opuestas y se alejaron el uno del otro; algo que hacía muchos años habían hecho ya.

La tarde era de agosto, pesada y tórrida. Por una ancha y empinada pista forestal repleta de socavones infernales, el coche vibraba como un poseso endemoniado cuesta arriba. Los árboles que flanqueaban el camino estaban cubiertos por una fina capa blanquecina proveniente del polvo que se levantaba cada vez que un automóvil pasaba por allí. Manel tuvo que preguntar cómo podía llegar hasta la masía, conocía el pueblo de Fontviva, pero no la zona en la que se encontraba la casa. Bajó el volumen de la radio, las estúpidas preguntas de unos radioyentes le hicieron sentir vergüenza ajena; «esa gente o se aburre o es imbécil», pensó. Tenía la espalda empapada de sudor y la camisa se pegaba desagradablemente a su piel; el aire acondicionado había dejado de funcionar fatídicamente en plena ola de calor.
En una curva, inesperadamente, Manel tuvo que dar un golpe de volante para esquivar a una especie de suicida melenudo que, a todo gas, circulaba con una furgoneta amarilla escacharrada, en sentido contrario, por en medio de la pista. Envuelto en una nube de polvo y con el susto en el cuerpo, Manel se detuvo y subió las ventanillas para impedir que aquella mugre de partículas en suspensión entrara en el interior. Con el corazón casi en la boca, se preguntó cómo podían dar el carné de conducir a individuos indeseables como al que acababa de ver; le había parecido un hippie colérico y enloquecido por alguna sustancia alucinógena. Mientras se dispersaba la nube y sus latidos volvían a la normalidad, pensó, sin saber muy bien por qué -como si hubiera una relación íntima y secreta que uniera al colectivo hippie con el motero-, en cómo le sacaban de quicio los motards con sus ruidosos y brillantes artilugios custom de dos ruedas; ahora sólo faltaba que se precipitara uno sobre su coche para rematar la faena. Pero eso no sucedió, el camino quedó libre de nuevo y continuó la marcha ascendente, con el objetivo de llegar a la masía heredada.

Negó con la cabeza lentamente, lanzando un resoplido ruidoso, con el ceño fruncido y el sudor resbalando por sus sienes palpitantes. Contemplaba afligido, apoyando la espalda en el tronco de un retorcido y negruzco olivo centenario, la maltrecha masía que, hundida en un mar de zarzales y malas hierbas, presidía un pequeño terreno sin cercar. Las paredes desconchadas de la casa reflejaban el abandono sufrido durante años. El tejado estaba cubierto de musgos verdes y rojos, con matas de jaramagos que se alzaban vanidosamente en los aleros. Frente a la masía, a unos veinte metros, semioculto por la maleza, había un pozo que apenas se dejaba ver. Manel volvió a negar pesadamente con la cabeza y observó los cuatro viejos olivos que, estropeados y tristes, acompañaban a la casa y el pozo. El calor era prácticamente insoportable. La contemplación de la casa le estaba agotando y poniendo de mal humor. «¿Qué voy a hacer con esta vieja masía? Venderla», se dijo. De todas formas, él nunca se había planteado vivir en un sitio como ese.
Abrió la puerta, que chirrió ásperamente sobre sus bisagras, y entró. El recibidor quedó iluminado por el ardiente sol que abrasaba, desde lo alto de un cielo azul, el pesado aire que respiraba. Su sombra proyectada en el suelo sucio, habitado por cucarachas que se movían pausadamente, se deslizó como si de un fantasma se tratara. Manel, sumergido en la penumbra de la casa, abrió los batientes de las ventanas para que entrara la luz. Olía a agrio y a humedad. Hizo un mohín de disgusto y estornudó sonoramente, con rabia: «esto es una puta mierda», pensó. El comedor era pequeño y oscuro; la cocina exigua y demasiado larga. Desde el comedor, franqueando una menuda portezuela, se accedía a un almacén con techo de caña y barro por el que se filtraban las aguas de las lluvias. Allí, unas cuantas ratas se escurrieron velozmente, ante la presencia de Manel, por los numerosos agujeros que había en las rajadas y sucias paredes. Tras verificar el estado deplorable de la planta baja, se dirigió a la planta de arriba, subiendo por una pina y angosta escalera, en la que había tres habitaciones comunicadas gracias a un estrecho pasillo iluminado por un rosetón con el cristal roto en el que unos moscones rezongaban. Abrió la ventana de una habitación y se sentó a horcajadas en el alféizar.
«La casa está vacía; tanto como yo me siento en este momento», se dijo mirando los olivos maltrechos y el pozo que se ahogaba en la maleza. Manel también creía ahogarse, pero no por el calor. Pensaba en la mujer de la que se había enamorado; en lo vulnerable que era ahora. No podía quitársela de la cabeza, lo que suponía una tortura para él, ya que ella no sentía lo mismo; todo lo contrario, ella sólo veía a Manel como a un simpático y peculiar amigo con el cual podía charlar de sus cosas de tú a tú. Él sabía que esto no podía seguir así; tendría que alejarse de Luisa y no volver a ver sus hermosos y expresivos ojos marrones; así no la oiría hablar sobre su pareja y sus planes de futuro -en los que Manel no entraba ni por asomo-. Tristeza y melancolía se mezclaban, formando un cóctel que tenía que beber trago a trago, e intentar no emborracharse por el alto grado de soledad que contenía. Observó el cielo azul en el que un avión dejaba una huella blanca tras de sí y pensó con una sonrisa esquinada en sus labios: «Mísera y extraña vida que te hace desgraciado tan fácilmente; o que uno mismo la convierte en desgraciada por complicársela.»
Los pensamientos de Manel fueron quebrados por un temblor que lo hizo brincar del alféizar y correr escaleras a bajo como si el diablo le persiguiera. Cuando atravesaba velozmente el comedor, algunos cascotes se desprendieron del techo sin que ninguno lo alcanzara. Salió de la casa mirando hacia atrás, sudoroso y con la cara empalidecida, esperando que la vieja y ruinosa masía se fuera a desplomar en cualquier momento. Pero la casa permaneció en pie, como si nada hubiera sucedido. Manel arrastró los pies hasta un olivo, y sentándose en la base del tronco, se quedó muy quieto, sin dejar de observar la vieja casa, pensando que ésta, al igual que su vida, requería una reforma.

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:50 pm

ASÍ ES LA VIDA.


- Que tal viene el algodón?

- “Aquí no se da”. Respondió quejoso.

- ¿Y que tal las frutillas?

- “Aquí no se dan”. ¡Es una lastima! – Agrego.

- ¿Y los tomates?

- “No, aquí no se dan”. Contesto en el mismo tono.

- ¿Qué extraño! Respondio sorprendido el interlocutor, porque del otro lado de la costa, enfrente mismo de sus tierras, he visto abundantes plantaciones de algodón, frutillas y tomates.

- Ah, si… conozco el hecho. Explicó el hombre del campo, pero allá, es que los cultivan.

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:50 pm


Esta historia habla de un sastre, un zar y su oso.
Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se
había caído.
El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan
por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón
mandó a buscar a su sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera
decapitado por el hacha del verdugo.
Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue
hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo
llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí su muerte.
Cuando, cayo el sol un guardiacárcel le llevó al sastre la última cena, el sastre
revolvió el plato de comida con la cuchara y mirando al guardiacárcel dijo –
Pobre del zar.
- El guardiacárcel no puedo evitar reírse - ¿Pobre del zar?, dijo pobre de ti tu
cabeza quedará separada de tu cuerpo unos cuantos metros mañana a la
mañana.
- Si, lo sé pero mañana en la mañana el zar perderá mucho más que un
sastre, el zar perderá la posibilidad de que su oso la cosa que más quiere en
el mundo su propio oso aprenda a hablar.
- ¿Tú sabes enseñarle a hablar a los osos?, preguntó el guardiacárcel
sorprendido.
- Un viejo secreto familiar... – dijo el sastre.
Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al
soberano su descubrimiento:
¡¡El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!!
El zar se sintió encantado. Mandó rápidamente a buscar al sastre y le ordenó:
-¡¡Enséñale a mi oso a hablar
- Señor, me gustaría complaceros pero la verdad, es
que enseñar a hablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo... y
lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo...
-El zar hizo un silencio, y preguntó ¿cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?
- Bueno, depende de la inteligencia del oso... Dijo el sastre.
- ¡¡El oso es muy inteligente!! – interrumpió el zar
De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.
-Bueno, musitó el sastre... si el oso es inteligente... y siente deseos de
aprender... yo creo... que el aprendizaje duraría... duraría... no menos de......
DOS AÑOS.
El zar pensó un momento y luego ordenó:
- Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenarás al
oso. ¡Mañana empezarás!
- Alteza - dijo el sastre – Si tu mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza,
mañana estaré muerto, y mi familia, se las ingeniará para poder sobrevivir.
Pero si me conmutas la pena, yo tendré que dedicarle el tiempo a trabajar, no
podré dedicarme a tu oso... debo mantener a mi familia.
- Eso no es problema – dijo el zar – A partir de hoy y durante dos años tú y tu
familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados
con el dinero de la corte y nada que necesiten o deseen, les será negado...
Pero, eso sí... Si dentro de dos años el oso no habla... te arrepentirás de haber
pensado en esta propuesta... Rogarás haber sido muerto por el verdugo...
¿Entiendes, verdad?.
- Sí, alteza.
- Bien... ¡¡Guardias!! - gritó el zar –Que lleven al sastre a su casa en el
carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños.
Ya... ¡¡Fuera!!.
El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras
musitaba agradecimientos.
- No olvides - le dijo el zar apuntándolo con el dedo a la frente – Si en dos
años el oso no habla...

...Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de
familia, el hombre pequeño apareció en la casa en el carruaje del zar,
sonriente, eufórico y con regalos para todos.
La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes
había sido llevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante...
Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos.
- Estás LOCO – chilló la mujer – enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni
siquiera has visto un oso de cerca, ¡Estás, loco!
Enseñar a hablar al oso... Loco, estás loco...
- Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer,
ahora... ahora tengo dos años... En dos años pueden pasar tantas cosas en
dos años.
En dos años... – siguió el sastre - se puede morir el zar... me puedo morir
yo... y lo más importante... por ahí el ¡¡oso habla!

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:51 pm


MensajePublicado: 10 Nov 2009 4:48 am Título del mensaje: ¿Sabes cuánto vales? Responder citando Editar/Borrar este mensaje Borrar este mensaje Ver dirección IP del autor Reportar mensaje
Alfredo, con el rostro abatido de pesar se reúne con su amiga Marisa en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias...que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...todo parecía estar mal en su vida.

Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo:
- Alfredo, quieres este billete ?
Alfredo, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Claro Marisa...son 50 dólares, quién no los querría ?
Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:
- Y ahora igual lo quieres ?
- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas.
Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.
- Lo sigues queriendo ?
- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor...

- Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido...lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Alfredo se quedó mirando a Marisa sin decir palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite !!
Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente MERECEMOS MAS y que PODEMOS CONSEGUIRLO si nos lo proponemos ? Claro que el mero propósito no alcanza...se requiere de la ACCIÓN para lograr los beneficios. Yo sé que se puede y que existen innumerables caminos para conseguirlo.

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:51 pm


¿BUENA SUERTE?,¿MALA SUERTE

Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para
cultivar sus campos. Un día el caballo escapó hacia las montañas.
Cuando los vecinos del anciano se acercaron para condolecerse con él y
lamentar su desgracia el labrador expresó:
¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe?...

Una semana después el caballo volvió de las montañas trayendo una
manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por
su buena suerte. Este les respondió: ¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe?...

Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes,
cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró ésto como una desgracia.
No así el labrador, quien se limitó a decir:
¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe?...

Una semana mas tarde, el ejército entró en el pueblo y fueron reclutados
todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones.
Cuando vieron al hijo del Labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo.
¿Había sido Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe?...

El sabio labrador solo expresó: Todo lo que a primera vista parece un
contratiempo puede ser realmente benigno.

Así, pues será postura sabia que dejemos a Dios decidir lo que es buena o
mala suerte, y le agradezcamos que todas las cosas se conviertan en bien.

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:52 pm

OYE TODOS LOS SONIDOS


..Oye todos los sonidos que puedas detectar a tu alrededor.
¿Puedes oírlos todos? ¿Sonidos altos, sonidos bajos, el sonido de la voz?...
¿Sabes lo que sucede cuando haces eso?
Entras en tus sentidos, y es allí donde está la experiencia.
Allí no hay abstracciones, no hay ideas. Mira lo que estás mirando,
escucha lo que estás escuchando, toca lo que estás tocando,
siente lo que estás sintiendo.

Un famoso gurú se iluminó. Sus discípulos le preguntaban:
"Maestro ¿qué consiguió como resultado de su iluminación?"
El hombre respondió: "Bien, voy a contarles lo que ella me dió:
Cuando como, como; Cuando miro, miro: Cuando escucho, escucho.
Eso fue lo que ella me dió"
Los discípulos replicaron: "¡Pero todo el mundo hace eso!
Y el maestro se rió a carcajadas. "¿Todo el mundo hace eso?
"¡Entonces todo el mundo debe estar iluminado!"...

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:53 pm


MensajePublicado: 10 Nov 2009 4:38 am Título del mensaje: ¿A QUIEN LLEVAS EN TUS HOMBROS? Responder citando Editar/Borrar este mensaje Borrar este mensaje Ver dirección IP del autor Reportar mensaje
¿A QUIEN LLEVAS EN TUS HOMBROS?

Dos monjes que regresaban a su templo llegaron a un arroyo donde
encontraron a una hermosa mujer que no se atrevía a cruzarlo, temerosa
porque el arroyo había crecido y la corriente era fuerte.

Uno de los monjes, el mayor, casi sin detenerse, la alzó en sus brazos y
la llevó hasta la otra orilla. La mujer le agradeció, ya que su hijo estaba
gravemente enfermo y ella necesitaba cruzar ese arroyo para verlo,
y los hombres siguieron su camino.

Después de recorrer tres días el otro monje, el joven, sin poder contenerse
más, exclamó: "¿ Cómo pudiste hacer eso, tomar una mujer en tus brazos ?...
Conoces bien las reglas..." y otras cosas por el estilo.

Respondió el monje cuestionado con una sonrisa:
" Es posible que haya cometido alguna falta, pero esa mujer necesitaba
cruzar ese arroyo para ver a su hijo. Yo solo crucé a la mujer y
la dejé en la otra orilla.

"¿Pero qué te pasa a vos, que ya pasaron tres días del episodio y aún
la llevas a cuestas?". Yo la dejé del otro lado del arroyo.

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:53 pm

EL ARBOL DE LOS PROBLEMAS

Un carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja,
acaba de finalizar un duro primer día de trabajo. Las cosas no le salieron
muy bien, su contadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo
y su antiguo camión se negaba a arrancar.
Ofrecí llevarlo a su casa y mientras íbamos en camino permaneció en silencio.
Una vez que llegamos me invitó a conocer a su familia.

Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño
árbol, tocando en las puntas de las ramas con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación:
Su bronceada cara estaba plena de sonrisas.
Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dió un beso a su esposa.
Posteriormente, me acompañó hasta el auto.
Cuando pasamos cerca del árbol sentí curiosidad y le pregunté,
acerca de lo que le había visto hacer un rato antes.

El me contestó: Ese es mi árbol de problemas.
Sé que no puedo evitar tener problemas, pero no pertenecen a la casa,
ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada
noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

-Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos,
ni remotamente hay tantos como recuerdo haber dejado la noche anterior…

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Mensaje por pirata alyssa Sáb Nov 14, 2015 11:54 pm

PARA REFLEXIONAR

Dos amigas se encontraban tomando un café y una le comenta en tono de queja a la otra:
-"Mi mamá me llama mucho por teléfono para pedirme que vaya a platicar con ella.
Yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser.
Ya sabes como son los viejos: cuentan las mismas cosas una y otra vez.
Además, nunca me faltan compromisos: que el trabajo, que los niños, que los amigos...

-"Yo en cambio..." - le dijo su compañera - "...platico mucho con mi mamá.
Cada vez que estoy triste, voy con ella; Cuando me siento sola, cuando tengo un
problema y necesito fortaleza, acudo a ella y me siento mejor.

-"Caramba..." se apenó la otra ... Eres mejor que yo.
-"No lo creas, soy igual que tú" respondió la amiga con tristeza,...

Visito a mi mamá en el cementerio. Murió hace tiempo, pero mientras estuvo
conmigo, tampoco yo iba a platicar con ella y pensaba lo mismo que tú.
No sabes cuanta falta me hace su presencia, cuanto la echo de menos y cuanto la
busco ahora que ha partido. Si de algo te sirve mi experiencia, platica con tu
mamá hoy que todavía la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes
que seguro las tiene y trata de hacer a un lado sus errores que de una forma
u otra ya forman parte de su ser.

No esperes a que este en un panteón, porque ahí la reflexión duele hasta el
fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste
pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar.
"No permitas que te pase lo que me pasó a mi".

En el automóvil, iba pensando la muchacha en las palabras de su amiga.
Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria:
-"Comuníqueme por favor con mi mamá, no me pase mas llamadas y tambien
modifique mi agenda porque es muy probable que este día, se lo dedique a ella!!!"

Desafortunadamente no siempre estamos devaluando el cariño o la amistad
que otras personas nos ofrecen y en ocasiones lo perdemos miserablemente
porque no sabíamos que tan importante era hasta que ya no nos pertenece.
Haz una retrospectiva de tu vida y dale la dimensión correcta a las personas
que ahora te rodean, probablemente sea tu última oportunidad.

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